Inspeccionar una hoja de vidrio de 3.300 x 10.000 mm significa controlar 33 metros cuadrados de superficie con absoluta precisión.
Seamos sinceros, es simplemente imposible para el ojo humano garantizar una calidad impecable en un área tan grande. La fatiga, las condiciones de iluminación, los ángulos de visión y los defectos microscópicos hacen que la inspección manual sea limitada e inconsistente.
Aquí es donde nuestro Glass Inspector marca la diferencia.
El sistema escanea cada milímetro en tiempo real, con precisión constante y sin fatiga. Detecta defectos invisibles a simple vista (rayones, inclusiones, irregularidades en el revestimiento), lo que garantiza que solo el vidrio que cumple con los más altos estándares avance en nuestra línea de producción de doble acristalamiento.
Porque cuando se trabaja a esta escala, la calidad no puede depender de la percepción.
Debe basarse en la precisión.
